Cultura e Historia en Italpast: Sabores Sardos en Argentina

La ciudad de Campana siempre fue un punto de encuentro. Primero por el río y el puerto, después por la llegada de inmigrantes que trajeron en sus valijas no solo sueños de progreso, sino también recetas, sabores y costumbres que se fueron entrelazando con la identidad local. Así, la mesa campanense se convirtió en un espejo de esa diversidad, donde la tradición italiana tuvo un rol protagónico al instalar el gusto por las pastas, las salsas caseras y el ritual de compartir en familia.
De esa herencia nació Italpast, un nombre que ya trasciende las fronteras de Campana. Lo que comenzó como una propuesta fiel a la esencia de la cocina italiana se transformó en una marca reconocida, sinónimo de calidad y de pasión por la buena mesa. Hoy, con locales en otras ciudades, Italpast es un orgullo campanense y un emblema de cómo la gastronomía puede convertirse en puente cultural, identidad y proyección.
Tuve la oportunidad junto a mi esposa de cenar en Italpast La Reserva, situado en el Country Club de igual nombre, en la localidad de Cardales.
Desde que comenzamos la comunicación con el restaurante se notó la amabilidad y buena predisposición. Es imprescindible pedir reserva no solo por lo rápido que se llena el salón sino porque se encuentra en el interior de un barrio privado, por lo que debes ser anunciado por el restaurante en la cabina de seguridad al ingreso.
Nosotros teníamos varias misiones que cumplir además de disfrutar de la velada. Y la realidad superó todas nuestras expectativas.
Tiempo antes de pensar en emprender el viaje ya habíamos adquirido el libro «Italpast: cocina de inmigrantes», del chef italo-argentino Pedro Picciau. La historia de su familia me había impactado tanto, que había decidido inaugurar una sección en la página recomendando libros de gastronomía -como lo es Italpast-, que no solo te brindan recetas sino que también te involucran con la historia detrás de la receta.
Así que mi primer misión en medio de la velada fue conocer a Luciano Picciau, Chef Ejecutivo del restaurante, e hijo de Pedro y tercera generación de cocineros de la familia, con el legado de defender y promover la gastronomía sarda en Argentina.
Cuando Luciano se acercó a la mesa nos presentamos y comenzamos la segunda misión de la noche, pedir una dedicatoria en el libro a nombre de la familia Picciau a la que accedió con toda amabilidad.
Lo que vino después es sorprendente pero voy a dejar esas líneas en suspenso para comenzar a narrarte la velada desde el comienzo.
Al ingresar al Country y comenzar a avanzar con el vehículo hacia la zona de parking puedes divisar la belleza del barrio. Al descender del vehículo lo primero que se aprecia es el imponente Hotel Sofitel, para luego ver las instalaciones de Italpast, muy bien iluminadas, con un camino pintoresco que te deposita en un hall rodeado de premios y pinturas que decoran las paredes.
Una puerta de vidrio que oficia de portal que, al traspasarlo, te invita a sumergirte en una atmósfera nueva, con sillas tapizadas, muebles de madera, un techo pintado de blanco, muy alto, con una gran cabriada de madera. Las paredes, también de madera, están pintadas de negro, resaltando la elegancia del lugar, y los cuadros de fotos en blanco y negro de la familia Picciau terminan de dar ese toque de nostalgia que me trasladó a la sensación de estar navegando en el barco que a mediados del siglo pasado trajo a Gino Picciau desde la isla de Cerdeña hasta el puerto de Buenos Aires.
Con todas esas sensaciones en mi interior me prepare para disfrutar de la auténtica gastronomía sarda.


Como entrada pedimos Portobello Ripieno, unos portobellos rellenos de mozzarella, parmesano, queso azul y nueces con salsa de hongos.
El vino elegido fue un Sauvignon Blanc de bodegas Salentein.
Y para el primer plato tuvimos que hacer lugar en la mesa, porque venía preparado sobre una teja colonial afirmado sobre una estructura de hierro preparada a medida, para poder dejar estable la teja en la mesa.
Se trataba de una pesca para honrar las costas del río Paraná, un Pacù con hierbas acompañado de papas y verduras.
Exquisitamente preparado, y condimentado con el equilibrio justo para poder disfrutar el delicado sabor del pescado.
Tuvimos un segundo plato que es la insignia de la casa: Pasta in formaggio, unos cavatelli de sémola, espinaca y tomate con crema de hongos y aceite de trufa, servido en una horma de queso parmesano que es encendido en la mesa y que luego de ablandar el centro que previamente se ahuecó, se deposita la pasta y su salsa en el punto justo para ser disfrutada.



Fue en este punto en el que tuvimos el gusto de conocer a Luciano Picciau y tras presentarnos nos comentó que al finalizar nuestra velada se iba a acercar nuevamente a la mesa para continuar hablando con nosotros.
Pero para finalizar la cena aún debíamos elegir nuestros postres, en mi caso fue un affogato di café: helado de crema americana con café espresso caliente.
Mi esposa -tal como sospechaba- iba a elegir la opción más chocolatosa a disposición: Vesubio di Cioccolata, un volcán de chocolate con helado y frutos del bosque.

Ahora sí. Después de terminado los postres, Luciano se acercó a la mesa, firmó el libro, guardamos el momento en una foto y comenzamos una charla con una transparencia tal, que parecíamos conocernos de toda la vida. Hablamos de su abuelo, la guerra, la valentía y decisión con la que afrontó el desafío de dejar la isla para aventurarse a un continente tan lejano como desconocido.
Continuamos hablando de Pedro, su padre, quien fundó en su casa en la ciudad de Campana el primer Italpast, que con mucho esfuerzo y constancia marcó el camino para que el negocio pueda estar donde está hoy.
Y terminamos hablando tanto de Italpast Faena, como de la posibilidad que tienen de seguir expandiendo el negocio.
Lo más sorprendente que me pasó esa noche y que me guarde hasta el final, es que Luciano me propuso intercambiar números telefónicos para seguir en contacto y me invitó a conocer el restaurante original, en Campana para conocer al autor del libro, Pedro Picciau. Invitación que quedó pendiente para nuestro próximo viaje, y que seguro ameritará un nuevo relato.
Si querés saber más sobre la familia Picciau y su ventura hacia las tierras argentinas, no dejes de leer mi nota en la sección Libros Gastronómicos. Y si querés disfrutar de una velada distinta, no dejes de visitar Italpast La Reserva.









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